La gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, se hizo eco de las denuncias y versiones sobre posibles estallidos sociales que pudieran generar una crisis en su distrito.

Luego de encabezar una reunión de Gabinete ampliado en la localidad deVicente López, Vidal aseguró que “reconocer el error no es debilidad, es humildad”, al tiempo que destacó la necesidad de “dejar atrás el destrato, la soberbia, la indiferencia”.

“Con los que quieran la provincia de la violencia y de la utilización de la pobreza, a esos le vamos a responder con firmeza y límites democráticos”, aseguró la mandataria bonaerense, en un acto con la presencia del intendente Jorge Macri, primo del Presidente, y miembros de su gestión.

En este sentido, criticó a “sectores muy minoritarios de la política, que consintieron y callaron la pobreza y la inflación, durante años, el deterioro de los servicios, y que utilizaron la necesidad de la gente”.

Por otro lado, Vidal reconoció que si hay “gente que está atravesando un momento difícil” como gobierno hay “que escuchar”. Además, dirigiéndose a sus ministros y secretarios de Estado,  les indicó que para salir de la “indiferencia” hay que “salir y estar cerca de la gente, y para eso hay que salir del escritorio”.

“Quiero que recorran, que estén, que vayan a las casas de la gente, que cambiemos si hay cosas que cambiar”, porque el 25 de octubre pasado se votó “el hacer, el dar la cara”, planteó la mandataria de Buenos Aires a los suyos.

En la gestión de Cambiemos sospechan que varias zonas calientes del conurbano donde gobierna el Frente para la Victoria, como La Matanza, Moreno, Avellaneda y Berazategui, los intendentes pueden impulsar a los sectores de menos ingresos a salir a la calle para protestar y pedir alimentos frente a supermercados.

La diputada nacional y jefa de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, es una de las que más alentó esta teoría, al afirmar que “hay grupos que trabajan para voltear” al presidente Mauricio Macri y lo hacen “de forma coordinada”.

Desde la vereda de enfrente, uno de los que salió a cuestionar más enérgicamente al Gobierno por abrir esta suspicacia fue el ex Secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. Para el dirigente peronista, el macrismo “sacó la comida de la boca de la gente” y que buscan con la acusación desinculparse de su responsabilidad sobre el agravamiento de la cuestión social.

“Lo que estamos pidiendo es que no nos echen la culpa del diseño de políticas que ellos hicieron. Estamos diciéndole a estos bestias que se hagan cargo”, expresó.

La desconfianza creciente entre kirchneristas y oficialistas se inscribe en un contexto de inflación acelerada y de ajuste de tarifas, que impactaron en los últimos meses en el poder adquisitivo de las mayorías.Esta merma en el salario coincidió con el aumento de los asistentes a los comedores barriales y populares, y con las estadísticas de pobreza difundidas por la UCA, que registraron que la población pauperizada subió del 29 al 34,5 por ciento.

13/6/2016

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