OPINIÓN de Julio Cobos – El miércoles pasado tratamos y aprobamos en el Senado de la nación el proyecto Casa de Ahorro, que consiste en la creación de un sistema de ahorro en metros cuadrados y créditos hipotecarios para diferentes sectores de la sociedad.

La importancia de que esta iniciativa haya logrado consenso entre los legisladores radica en la necesidad de crear instrumentos que permitan recuperar la cultura del ahorro. El trabajo, el ahorro, la constancia y el compromiso que requiere la compra de una vivienda es gratificante cuando es el resultado del esfuerzo propio y el Estado tiene que estar ahí donde es necesario, para dar las garantías y las condiciones para el acceso al crédito hipotecario, pero para lograr créditos a largo plazo primero necesitamos el ahorro a largo plazo.

El ahorro

El ahorro en metros cuadrados da estabilidad y mantiene el valor de los ahorros en el tiempo, lo que garantiza al ahorrista el valor del metro cuadrado de construcción. Esto se logra a partir de la creación de la Unidad de Vivienda (UVI), que se actualiza a partir del Índice Cámara de la Construcción (ICC). Además de conservar el valor de lo ahorrado, las UVI tienen otras ventajas: exención en bienes personales, mecanismos de ahorro gratuitos (cajas de ahorro), sistema de inversiones sin pagos de impuestos para dar valor a ese capital mientras se está acumulando (exenciones en el impuesto a las ganancias) y la posibilidad de invertirlas para generar más capital (plazos fijos).

Los créditos

Los préstamos en UVI están diseñados para mejorar significativamente las condiciones de la oferta de créditos hipotecarios para la adquisición, la construcción y la ampliación de viviendas para aquellos que hoy están marginados de los créditos hipotecarios. Esto se realiza a través de subsidios, sea en la tasa de interés o en el capital prestado, o en los gastos de la operatoria, de modo tal que el sueño de la vivienda propia sea posible. Una vez realizado el préstamo se ajusta de modo tal que la cuota no se escape al salario a una variación mayor al diez por ciento. De suceder, el deudor puede redefinir la cantidad de cuotas faltantes. También incluye la posibilidad de un seguro que proteja al deudor en caso de mora por desempleo.

La flexibilidad de Casa de Ahorro hace que el sistema de créditos se adapte a la política de vivienda planificada por el Gobierno nacional y el de las provincias. Conforme al diagnóstico que realicen de la demanda de vivienda, responderán con el sistema de crédito correspondiente, subsidiándolo para darle accesibilidad y garantizar el cumplimiento de sus montos y sus plazos.

Casa de Ahorro busca generar certidumbre, previsibilidad y confianza a los ahorristas y a los tomadores de crédito, por eso, además de estabilidad en las variables económicas, necesitamos un cambio cultural que permita una mirada a largo plazo. Casa de Ahorro quiere volver a la cultura del ahorro, salir del dólar, con la mirada en el logro de una vivienda que dignifique a la familia y nos haga construir juntos, ahorristas, entidades, Estado y demandantes de vivienda; los cimientos de un sistema donde el ahorro seguro y la casa propia dejen de ser una utopía.

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